Las celebridades de las finales de la Eurocopa desde el 2000 hasta hoy
30 días después de aquel 5-1 de Alemania a Escocia, la Eurocopa 2024 celebrará en el Estadio Olímpico de Berlín su gran final. España, el equipo que ha practicado el mejor fútbol del torneo, persigue el cuarto título de su historia para convertirse en la selección que más veces ha levantado este trofeo. Inglaterra, pese a la riqueza de su pasado, nunca lo ha logrado y ahora quiere romper la barrera con la que se volvió a estampar tres años después. La revancha de lo ocurrido en Wembley en 2021 es su mayor ambición.
Hay quien no se sonroja al afirmar que prefiere el nivel de la Euro que la mística de la Copa del Mundo. Cuestión de gustos, aunque este campeonato nos ha dejado momentos memorables a los que han contribuido tanto 'La Roja' como los 'Three Lions' a lo largo de este mismo verano. El cabezazo de Mikel Merino y el golazo de Lamine Yamal, la chilena de Jude Bellingham y la constante épica del equipo de Gareth Southgate, que a su controvertido estilo ha ido superando fases hasta llegar aquí.
Este domingo tendremos al ganador de la sexta Eurocopa del siglo XXI, la séptima desde el año 2000 (sí, realmente empezó en el 2001). A modo de previa hemos hecho un amplio recorrido por todas sus finales desde entonces, en las que tocaron la gloria futbolistas que pasaron a la historia. El gol de oro de Trézéguet, el sorpresón de Charisteas, la picadita del 'Niño' Torres... Quédate con nosotros y disfruta de este pedazo de la amplia literatura del fútbol europeo.
Tras barrer a Brasil (0-3) para proclamarse campeona del mundo en 1998 con un Zinedine Zidane magnánimo, la Selección de Francia hizo un histórico doblete con la Eurocopa del 2000, celebrada en Bélgica y Países Bajos. Entre un torneo y otro, el técnico Roger Lemerre se hizo cargo del equipo una vez Aimé Jacquet decidió alejarse del fútbol, y en ese periodo convirtió en fijos a jugadores como Patrick Vieira, Sylvain Wiltord o David Trézéguet. Estos dos últimos resultarían clave para que 'Les Bleus' sumaran la segunda Euro de su historia.
El camino del combinado francés fue complejo y repleto de épica. En la fase de grupos ganó con solvencia a Dinamarca (3-0) y sudó contra la República Checa (1-2), pero acabó clasificando a las eliminatorias como segundo de grupo tras perder con Países Bajos por 2-3. A partir de ahí, apeó en Brujas a España (1-2) y en semifinales derrotó a Portugal gracias al gol de oro. Aunque Nuno Gomes adelantó a los lusos en el primer tiempo, Thierry Henry logró empatar el partido y en la prórroga llegó el milagro. A los 117 minutos, una prescindible mano de Abel Xavier le permitió a Zinedine Zidane marcar el 2-1 que llevaba a Francia a la final.

Cuatro días después, el 2 de julio del 2000, el Stadion Feijenoord de Róterdam se engalanó para albergar el gran evento. Un Francia vs Italia que inauguraba el milenio futbolístico y que se acabó resolviendo de nuevo con suspense. La 'Azzurra', dirigida por Dino Zoff, mantenía una generación donde se combinaban históricos como Maldini, Albertini o Di Biagio con estrellas asentadas como Fabio Cannavaro, Nesta, Del Piero o un Francesco Totti que fue 'MVP' de aquella final. En ella, Marco Delvecchio fue el primero en golpear al rematar completamente solo un centro de Gianluca Pessotto. Era el minuto 55, el tiempo pasaba y la férrea defensa transalpina se imponía. Hasta que Lemerre mandó a todos arriba a la desesperada, David Trézeguet peinó el esférico, Cannavaro no acertó a despejar, y en el 93', Wiltord batió al fin a Francesco Toldo con un disparo cruzado.
Así forzó Francia una prórroga donde volvió a mandar el gol de oro. Pese al nivel de su zaga, el cansancio ya era evidente e Italia volvió a fallar ante la genialidad de un Robert Pirès fresco. En el 103', el entonces extremo del Olympique de Marsella regateó entre Albertini y Cannavaro, se tiró un autopase hacia la línea de fondo y la puso al punto de penalti. Allí, Iuliano y Maldini le regalaron a David Trézeguet el metro suficiente para volear y marcar el gol de la victoria. Una diana histórica y que nos regaló su icónica imagen levantándose la camiseta, sonriente y prácticamente incrédulo ante lo que acababa de conseguir: convertir a Francia en campeona de Europa.
Es sin dudas la gran historia de las Eurocopas. La Grecia de 2004, pragmática y dura como ella sola, logró romper absolutamente todos los pronósticos y pasar de ser candidata a la eliminación en la fase de grupos a lograr su primer título. Lo hizo además en el segundo torneo de su trayectoria, 24 años después de su corta participación en la edición de Italia 1980. Y tampoco tuvo un camino de rosas ni ganó de carambola.
Si en primera ronda ya se situaba a los helenos de Otto Renhhagel fuera era por el durísimo grupo que tenían, pero dieron el gran golpe de primeras al vencer a la anfitriona Portugal en Lisboa. Además, con solvencia: Karagounis y Basinas de penalti pusieron el 0-2 y Cristiano Ronaldo, en el 93, recortó distancias con el que era su primer gol con la Selección Absoluta. Después sacaron un empate contra la España de Iñaki Sáez y pese a perder contra Rusia (2-1), el triunfo de las 'Quinas' ante 'La Roja' y el golaveraje sirvieron para que Grecia pasara a cuartos como segunda del Grupo A con cuatro puntos.

En eliminatorias, los 'ethniki' tumbaron primero a una buena Francia con los Zidane, Henry o Trézéguet por 0-1, y en semifinales repitieron marcador para 'cargarse' a la República Checa de Cech, Nedved, Rosicky, Milan Baros y Koller. En la prórroga, el central Traianos Dellas cabeceó y señaló el camino hacia el Estádio da Luz, donde Grecia se reencontró el 4 de julio con Portugal. Primer y último rival, idéntico resultado: triunfo heleno.
Luiz Felipe Scolari terminó desesperado y Cristiano Ronaldo lloró desconsolado después de perder aquella final. Esta se definió en el minuto 57 con un gol mítico. Angelos Basinas colgó el esférico desde la esquina derecha, Ricardo salió hacia la nada y Charisteas inscribió su nombre en la eternidad. El entonces delantero del Werder Bremen definió el empate con España, el triunfo ante Francia y la Euro contra Portugal. Tras marcar se levantó su camiseta para dejar ver la fotografía de su hijo. En una época de excentricidades y peinados extravagantes, un grupo de rudos hoplitas conquistó Europa.
El Estadio Ernst Happel de Viena alumbró el comienzo de algo muy grande, el mejor ciclo en la historia de la Selección Española. Contra viento y marea, Luis Aragonés construyó un equipo formado por amigos brillante. Le dio alas a los 'bajitos' Xavi, Iniesta, Silva o Fàbregas, que desplegaban su fútbol para David Villa y Fernando Torres con la escolta de Marcos Senna. Desde el principio, 'La Roja' despejó dudas con su contundente 4-1 a Rusia y supo sufrir para clasificarse tras remontar a Suecia (1-2) en el minuto 92. Con Grecia, los suplentes salvaron el trámite (1-2) gracias al golazo de De la Red y la aparición de Dani Güiza, memorable 'Pichichi' de aquella Liga 2007-08 con el Mallorca.
Tras ello, España se tuvo que encontrar con la vigente campeona del mundo, una Italia que asustaba más por nombres que resultados (le cayó un 3-0 de Países Bajos y pinchó ante Rumanía). La barrera de los cuartos de final era algo emocional que atenazaba a los aficionados españoles, pero la tanda de penaltis levantó la válvula para que escapara toda la presión. Iker Casillas frenó a De Rossi y Di Natale y Cesc, que chutaba por primera vez en toda su carrera profesional en una tanda de penaltis, resolvió el quinto lanzamiento con maestría. Por último, el 0-3 a Rusia en semifinales vestidos de dorado fue el preámbulo del éxito. Xavi, Güiza (con un golazo) y Silva resolvieron el pase a la final ante los memorables Arshavin y Pavlyuchenko.

Alemanía imponía. Mucho. Era el primer torneo de Joachim Löw y contaba con la vieja guardia de los Lehmann, Lahm, Schweinsteiger, Ballack (Wallace, como divertidamente lo llamaba Luis Aragonés) o Klose. Mertesacker era una torre y el músculo de Hitzlsperger o Frings era superior. Pero los bajitos dieron una lección de fútbol en la capital de Austria y aguantaron las acometidas de su rival con una sólida pareja entre Puyol y Marchena, la omnipresencia de Marcos Senna y las estiradas de Iker Casillas.
El minuto 32 catapultó a España a la historia. Joan Capdevila condujo por la izquierda, tocó para Senna en el círculo central y este encontró a Xavi entre líneas. El mediocentro del Barça controló, se giró y rápidamente filtró el balón al espacio entre Christoph Metzelder y Philipp Lahm, buscando la carrera de Fernando Torres. El '9' se quitó del medio al lateral y con una picadita sorteó la salida a sus pies de Jens Lehmann. El esférico botó dos veces antes de superar la línea y desatar la euforia de una grada española ávida de alegrías tras tantas décadas de sinsabores. 44 años después, el 'Niño' emuló a Marcelino para conquistar la segunda Eurocopa de las tres que hoy día lucen en la sala de trofeos de Las Rozas.
Cuatro años después del éxito en Viena, la Selección Española acudía a la Euro de Polonia y Ucrania como campeona del mundo y en un momento aún dulce. De hecho, puede que este fuese el cénit futbolístico del equipo de Vicente del Bosque antes de los batacazos en 2014 y 2016. Tras ganarlo todo en Sudáfrica por la mínima, 'La Roja' arrasó en 2012. Pese al empate en la jornada inaugural con Italia, la otra gran favorita, después goleó a Irlanda (4-0) y venció a Croacia con un gol de Jesús Navas cerca del final para acabar como líder del Grupo C. La 'Azzurra', con la que se reencontró tres semanas después, fue segunda tras 'pinchar' también con los croatas.
Aquella Euro fue sobre todo un 'show' de Andrés Iniesta. El de Fuentealbilla danzó para romper líneas con artes de todo tipo y nos dejó aquella mítica fotografía rodeado de cinco jugadores italianos, al puro estilo Oliver Atom. Además, España había sumado a sus filas a un lateral incisivo como Jordi Alba y palió la baja de David Villa o el momento bajo de Fernando Torres con un equipo casi al completo de centrocampistas, jugando al frente con Silva o Cesc Fàbregas como falso '9'. Su constante rotación y su bestial capacidad para esconder la pelota hacían muy difíciles las marcas y generaban espacios constantes.

En cuartos de final, España no sufrió para derrotar a una Francia de entreguerras, nada que ver con la subcampeona de 2006. Karim Benzema y Franck Ribéry eran sus estrellas y Florent Malouda era otro de los restos de su etapa gloriosa, pero no había mucho más que los M'Vila, Debuchy, Cabaye o Rami. Un doblete de Xabi Alonso, el segundo desde los once metros, le dio el pase a 'La Roja' por 2-0. El hueso llegó en semifinales, donde la Portugal de Paulo Bento llevó el 0-0 hasta la prórroga y los penaltis. Ahí surgió de nuevo San Iker Casillas para fenar primero a Joao Moutinho y Bruno Alves. Fàbregas, como en 2008, resolvió la tanda con el quinto lanzamiento.
El 1 de julio de 2012, el Olimpiyskiy de Kiev acogió una final en la que había muchas expectativas puestas. Italia, tras tumbar a Inglaterra en penaltis y Alemania en la semifinal, también impresionaba. De hecho, comenzó mejor el partido hasta que a los 14 minutos Silva remató un centro de Cesc y liberó a España. Chiellini se lesionó en el 21' y en el 41', Jordi Alba le dio la tranquilidad al equipo de Vicente del Bosque con una brutal carrera por la izquierda. Xavi le vio apuñalar el estrecho hueco entre Bonucci y Marchisio, el lateral controló y batió por abajo a Gigi Buffon. Como remate, Cesare Prandelli agotó los cambios antes de que también se rompiera Thiago Motta, lo que dejó a la 'Azzurra' con diez desde el minuto 60. Con espacios, Fernando Torres y Juan Mata cocinaron el 3-0 y el 4-0, el resultado más abultado en una final de Eurocopa.
Portugal es una de esas selecciones que siempre están, que siempre compiten y aspiran a algo más. Desde que participara por primera vez en una Eurocopa en 1984, la 'Seleçao das Quinas' nunca se ha despedido en fase de grupos y con Cristiano Ronaldo ha estado en dos finales. El luso lloró tras perder contra Grecia en 2004 y tuvo que esperar 12 años hasta que le llegó la reválida en 2016. El '7' se quitó la espina en Francia y contra Francia, aunque no pudo aparecer en la foto por una triste lesión a los 25 minutos de final. Las cámaras se acabaron centrando en el menos esperado: Ederzito António Macedo Lopes, 'Éder'.
No es que Cristiano no destacara. Fue el gran líder de su equipo, marcó tres goles, dio dos asistencias y cumplió en el particular camino de aquella Portugal. En grupos, el equipo de Fernando Santos acabó como uno de los mejores terceros tras empatar sus tres partidos ante Islandia (1-1), Austria (0-0) y Hungría (3-3). En este último duelo, CR7 hizo un doblete para rescatar el punto después de que los magiares se adelantaran dos veces. Además, le dio a Nani el primer tanto de los lusos.

Casi toda la Euro fue un sufrimiento para Portugal, marcada por el estilo rácano de Fernando Santos y el oportunismo. Estaba tocada por una varita. En octavos, la Croacia de Luka Modric, Rakitic o Mandzukic tuvo a las 'Quinas' contra las cuerdas, pero en el 117' apareció Ricardo Quaresma para cabecear el rechace de Subasic tras un disparo de Cristiano. En cuartos, la sensación Renato Sanches contrarrestó el gol tempranero de Lewandowski para Polonia, pero hubo que llegar a penaltis y ahí cumplieron todos. También Rui Patricio, que le detuvo el cuarto lanzamiento a Blaszczykowski. Quaresma metió el quinto y llevó a su equipo a una semifinal en la que el '7' y Nani despacharon a la sorprendente Gales de Gareth Bale en tres minutos (50' y 53').
En Saint Denis, Rui Patrício volvió a ser héroe. Con Cristiano Ronaldo fuera del campo en el primer tiempo, el portero luso hizo ocho paradas ante los intentos de Giroud, Griezmann o un Moussa Sissoko que bombardeó el arco portugués, e incluso Gignac llegó a estrellar un balón en el palo en el minuto 90. El partido estaba en un alambre y aunque Guerreiro también tocó la madera de falta, el marcador no se movía. O eso parecía, porque solo un minuto después, a Éder se le ocurrió otro plan. El delantero solo marcó cinco goles en toda su carrera internacional con Portugal y uno de ellos tuvo que ser este. Tras cuerpear con Koscielny en zona de tres cuartos, miró a la portería y no se lo pensó. Umtiti parecía no tomárselo muy en serio, porque le dio el espacio para sacarse un derechazo raso y a la base del poste, allá donde no pudo llegar Lloris. Incredulidad, euforia, lágrimas de emoción. Portugal era campeona de Europa.
En julio de 2021, Gianluigi Donnarumma podía ser pefectamente el mejor portero del mundo. Su Eurocopa fue excelsa, salvó goles claros y rescató a Italia en dos tandas de penaltis agónicas. Sin él no se entiende el triunfo de la 'Azzurra', igual que sin la defensa de Giorgio Chiellini y Leonardo Bonucci, el brutal torneo de Leo Spinazzola, el trabajo de Jorginho y Marco Verratti, la clase de Nicoló Barella o los goles de Federico Chiesa y Lorenzo Insigne. Todo se conjuró para que esta Selección, que venía de ausentarse en un Mundial y que se quedaría fuera de otro más, encontrara en Wembley un oasis de gloria entre la más absoluta nada.
No confundamos esto con que fuera algo casual. Aquella Italia de Roberto Mancini consiguió la mejor racha de partidos sin perder en la historia del fútbol de selecciones con 37, por delante de los 36 de la Argentina campeona del mundo en 2022 y de la España gloriosa o la Brasil de los 90 con 35. La 'Azzurra' entró en la Euro 2020 con pleno de victorias en la ronda de clasificación y en fase de grupos se impuso por 0-3 a Turquía, 3-0 a Suiza y 1-0 a Gales, finalizando líder con los nueve puntos en su casillero. Después, en octavos de final tuvo que ir a la prórroga pero salió victoriosa ante Austria con los goles de Chiesa y Pessina (2-1), y en cuartos tumbó con solvencia a la última Bélgica de Roberto Martínez (1-2).

Pese a su camino impecable, Italia tuvo que sufrir bastante. En semifinales, Chiesa adelantó al combinado transalpino frente a España con un golazo sobre la hora de juego, pero Álvaro Morata mandó el partido a la prórroga tras superar a Chiellini y Bonucci. Pasados los 120 minutos, Unai Simón le quiso robar el protagonismo a Donnarumma deteniendo el primer penalti de Locatelli, pero el ex milanista respondió frenando a Dani Olmo. Y en el momento clave, en el cuarto lanzamiento, se tiró a su izquierda para parar el disparo de Morata. Jorginho hizo el resto con una calma inusual.
Ya en Wembley, el 11 de julio de 2021, todo parecía en contra de Italia. La Selección de Inglaterra se valió de las restricciones del COVID y las preferencias de la UEFA para jugar el torneo como si fuera una 'Final Four' en su tierra. Además, todo se le puso de cara cuando Luke Shaw apareció por sorpresa y a los dos minutos adelantó al equipo de Gareth Southgate. Sin embargo, a la 'Azzurra' le quedaba mucho orgullo. En el segundo tiempo, Chiellini cazó un rechace en el palo tras un remate Verratti en un saque de esquina, forzando de nuevo el alargue y en última instancia, otra tanda de penaltis. Y allí resurgió Donnarumma. Marcaron Harry Kane y Harry Maguire (con un escuadrazo), Marcus Rashford estrelló el balón en el poste, el meta sacó el disparo a media altura de Jadon Sancho y aunque Jorginho falló ante Pickford, Bukayo Saka mandó a las manos del guardameta el último tiro. La gloria era de Italia, la gloria era de 'Gigi'.